Año nuevo, hábitos viejos: por qué es fácil empezar y difícil mantener - Levante-EMV
Sociedad

Año nuevo, hábitos viejos: por qué es fácil empezar y difícil mantener

El 1 de enero se percibe como un 'interruptor psicológico' que facilita el compromiso con una versión mejorada de uno mismo. El cambio de calendario ofrece una sensación de nuevo comienzo y control, impulsando el deseo de mejorar.

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La tradición de establecer propósitos de Año Nuevo tiene raíces históricas que se remontan a civilizaciones antiguas. Por ejemplo, los babilonios hacían promesas a sus dioses al inicio de cada año, comprometiéndose a devolver objetos prestados y saldar sus deudas. De manera similar, en la antigua Roma, el emperador Julio César estableció el 1 de enero como el inicio del año nuevo, y los romanos ofrecían sacrificios a Jano, el dios de los comienzos y los finales, prometiendo buena conducta para el año siguiente. Esta práctica ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta convertirse en el ritual moderno de establecer resoluciones personales cada 1 de enero. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones, mantener estas...

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